Muy buenas, amigos!
Hoy os dejo un artículo de John Carlin dedicado a todos aquellos que nos tenemos que oír que damos demasiada importancia al fútbol.
No tiene desperdicio:
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VISIONES DE UN EXTRATERRESTRE
Los habitantes de este planeta optan por meditar más sobre el fútbol que sobre la política.
Hay una corriente de opinión, un murmullo creciente, que dice que el fútbol se ha convertido en una plaga social, que el fútbol se impone a todos los demás temas de conversación en los medios; que ya es hora de demostrar un poco de seriedad y hablar de otras cosas, como de la política.
Bueno. Intentémoslo. Echémosle una mirada a la política, pero desde un córner remoto. Veamos los casos de, por ejemplo, Manuel Fraga y Baltasar Garzón con los ojos cándidos de un extraterrestre recién llegado a nuestro planeta, de un ser que parte de la premisa de que matar al prójimo es retrógrado y bestial. Lo que veríamos es, por un lado, un señor que fue partícipe de una dictadura sangrienta que se alió con los nazis para arrebatar el poder a un Gobierno democráticamente electo (hay un cuadro bastante conocido en el museo Reina Sofía, de Madrid, que conmemora aquella alianza, para aquellos que hayan caído en el olvido) y, por otro, un señor que nunca ha colaborado en el asesinato de nadie y ha dedicado buena parte de su vida a intentar destapar los crímenes de Pinochet, de ETA y de la propia dictadura que asoló a su país durante cuatro décadas.
¿Y qué pasa? El primero es enterrado con todos los honores, descrito por el presidente del Gobierno como “uno de los políticos más grandes del siglo”, mientras que el otro es enterrado en vida, su carrera destruida, por aquellos que se erigen como defensores máximos de la ley. Resulta que en el rincón del planeta en el que nuestro extraterrestre ha aterrizado esos mismos defensores de la ley consideran bueno investigar el terrorismo de unos nacionalistas descerebrados y malo investigar un terrorismo de Estado que cobró infinitamente más sufrimiento y más víctimas. ETA es mucho peor que el franquismo; Garzón es mucho peor que Fraga, al que le van a nombrar una calle, o una plaza, en la capital del país.
Si el extraterrestre no se sube de inmediato a su nave, preso de la desesperación, decidido a ir en búsqueda de un planeta menos primitivo, puede ser que alguien le explique los matices de la cuestión: que el señor Fraga, pese a que siempre hizo apología de un pasado franquista en cuyas matanzas y torturas colaboró, fue una figura determinante —heroica— en la transición a la democracia; que el señor Garzón cayó en el pecado capital de la soberbia (¡a tal punto que llegó a dar clases en Nueva York!) y en el pecado judicial aún mayor de escuchar las llamadas telefónicas de unos presos…
No, no. No nos engañemos. No funcionaría. El extraterrestre se iría, más asqueado aún, si cabe, por tamaña pequeñez. A no ser que se le proponga mirar a homo no tan sapiens desde otra óptica; desde la de su deporte favorito. Se le podría explicar que, lejos de obsesionarse por las sórdidas paradojas del panorama político, lo que realmente le interesa al ser humano —el tema del que no deja de hablar con conocimiento y pasión— es el fútbol.
Pronto entendería nuestro perspicaz visitante que el fútbol es un pasatiempo pacífico en el que uno puede estudiar con plenitud las grandezas, las debilidades, las bellezas y las mezquindades de la especie. Hay malos y buenos, dependiendo siempre del punto de vista, pero nadie quiere matar a nadie. El fútbol es comedia, no tragedia. Hay personajes sobre el escenario como José Mourinho, que provoca indignación, o como Pep Guardiola, que actualmente somete a medio mundo a la tortura mental de no saber si va a seguir al frente del equipo que más placer da a más seres humanos desde el Madrid de hace medio siglo. Pero la crueldad a la que nos someten los Mourinho y los Guardiola no es intencional, ni dañina para la salud, y uno tiene la opción de hacerles caso o no, suerte no disponible para las víctimas del franquismo o de ETA. (O, si uno quiere ir más lejos, del presidente sirio Bachar el Assad.)
Con todo lo cual nuestro extraterrestre rápidamente entendería por qué los habitantes de este planeta optan por meditar más sobre el fútbol que sobre la política, quizá llevándole a la feliz conclusión de que, pese a tanta imbecilidad, algo rescatable sí hay en la especie humana.
- John Carlin, El País.

Si Papi no va a la final, tú tampoco.
Hola amigos,
Os dejo un escrito que nos ha mandado Irene, una amiga de nuestra página. Leedlo con calma, porque no tiene desperdicio.
De corazón os lo digo: leedlo y DISFRUTADLO.
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“En los últimos 4 años, este equipo me ha dado muchas, muchas noches de alegría. Me ha hecho cantar muchos, muchos goles. Me ha hecho celebrar muchos, muchos títulos. Me ha hecho hasta casi cargarme el pito de un coche. En definitiva, me ha hecho sentirme orgullosa.
Pero nunca, nunca jamás, ni siquiera en ninguna de las 13 noches maravillosas en las que nos han regalado tantos títulos, me he sentido tan orgullosa de ellos como hoy. Porque cuando un equipo pierde como ellos lo han hecho esta noche, no queda otra cosa que aplaudirles, que quererles, que rendirte a ellos una vez más.
Es imposible reprocharles nada. Nada. No hay ni una cosa que se les pueda echar en cara. Han atacado como leones, han presionado hasta el final, han jugado como solo ellos saben, no han renunciado en ningún momento a su estilo. Han estado impecables. Incluso después del gol de Torres (gol de Torres… vaya noche más surrealista), han seguido atacando y buscando el gol, a pesar de que ya era inútil. Y solo ese gesto es ya para quererlos para siempre.
Al final va a ser verdad que han cambiado la historia. Porque un equipo que consigue que se le quiera más en la derrota que en la victoria, un equipo que cosecha incluso más admiración cuando cae eliminado, un equipo que hace que su estadio cante más fuerte que nunca en el momento en que se hace imposible pasar a una final… un equipo así no es normal.
Esta noche me acuesto triste, más triste que en muchos años, pero a la vez muy contenta, porque tengo el inmenso ORGULLO de decir que soy culé, que yo vi jugar a este FÚTBOL CLUB BARCELONA. Al equipo que cambió la historia. Al equipo que más cosas le ha regalado al fútbol.
Y como dije el año pasado, al final el fútbol siempre te acaba devolviendo lo que le das…”

Gracias, Irene. Y gracias a todos vosotros por hacer posible esta página.
El mejor análisis del clásico sin necesitar una sola palabra.
“Una imagen vale más que mil patadas”